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Los fabricantes de bienes de equipos celebran el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico

“La creación de un Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico contribuirá al progreso de la electrificación de los sectores difusos, reduciendo sus emisiones y mejorando la eficiencia energética en los usos de la energía de la que se beneficiarán todos los consumidores”. Así opinan desde Afbel, Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctricos de Alta y Media Tensión, que aplaude este tipo de iniciativas por arrastrar a la industria y sociedad hacia una nueva economía verde.

 

Con la iniciativa se van a cubrir parte de los costes regulados que financian las primeras generaciones de renovables, la cogeneración y los residuos de la factura eléctrica. Esto permitirá el abaratamiento del recibo de la luz que beneficiará por un lado a todos los consumidores domésticos, en especial a los más vulnerables, y favorecerá por otro lado la competitividad de la industria nacional, especialmente la de los consumidores electro intensivos.

 

La electrificación de la economía

Según el presidente de Afbel, Guillermo Amann, “al abaratar a la sociedad el consumo de la luz, se consigue dar una señal clara al ciudadano y a la industria a la hora de decidir apostar por la energía limpia en forma de electricidad”. Los productos domésticos sin emisiones, como el vehículo eléctrico o la calefacción con bomba de calor serán más atractivos para el consumidor de a pie, mientras que, desde el punto de vista de la industria, se mejorará el retorno de la inversión de sus procesos de descarbonización. “Esto fomentará la apuesta decidida de la sociedad por la electrificación de la economía. Apuesta que soportan decididamente los fabricantes de bienes de equipo eléctrico españoles”, asegura Amann.

El hecho de que todos los usos de la energía contribuyan al sostenimiento del coste de las renovables, la cogeneración y los residuos viene a reconocer una distribución más equitativa de los costes ambientales y se puede considerar un paso importante para una transición energética justa. Para Afbel es una medida razonable, equitativa, que equilibra el terreno de juego y que está en línea con el principio de neutralidad tecnológica, de manera que todos los vectores energéticos contribuyan a la descarbonización y no solo el vector eléctrico, penalizado hasta ahora con la mayor parte de los costos de la ineludible transición energética. Además está en línea de las adoptadas por países como Alemania, Dinamarca y Francia, que implementan reformas fiscales medioambientales basadas en el principio de “quien contamina paga”.