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El reciclaje de paneles solares creció un 329 % el pasado año

Recyclia ha ofrecido información sobre los datos obtenidos en relación con el reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos en 2020 y destaca el crecimiento de un 329 % en el apartado de paneles solares, hasta alcanzar las 481 toneladas. Desde 2015 es obligatorio reciclar este tipo de productos, cuya demanda crece día a día en el mercado y que todavía se sitúa en cifras relativamente bajas porque la esperanza de vida de los primeros paneles instalados aún no ha llegado a su término, pero es previsible que a medida que avance el tiempo siga creciendo en proporciones geométricas.

 

Por lo demás, el reciclaje de aparatos electrónicos y pilas en España resistió la ralentización impuesta por la pandemia en 2020, a pesar de las restricciones a la movilidad y el descenso de la actividad comercial y productiva derivados de la crisis sanitaria. De hecho, Recyclia, entidad que administra cuatro fundaciones medioambientales dedicadas a esta actividad, gestionó 59.154 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y de pilas y baterías el año pasado. De esa cifra total, 51.839 toneladas correspondieron a aparatos electrónicos, por encima del objetivo marcado tras declararse la pandemia y que se fijó en 50.000 toneladas. Desde el inicio de su actividad, Recyclia ya ha gestionado 415.720 toneladas de este tipo de residuos.

En el caso de la fundación más orientada al sector de material eléctrico, Ecolum, la cifra de reciclaje alcanzó las 6.061 toneladas de residuos de iluminación, un 7 % más que en 2019, a través de sus 7.357 puntos de recogida, de los que un 28,5 % fueron desplegados el año pasado.

Recyclia ha mantenido un crecimiento del 4 % en el número de fabricantes e importadores de aparatos electrónicos y pilas adheridos a sus fundaciones, alcanzando los 1.684 en 2020. Por su parte, su red de recogida aumentó en 12.509 puntos el año pasado, hasta alcanzar los 91.780 en toda España, un 16 % más que en 2019. Su consejero delegado, José Pérez, valora que la conciencia ambiental, en general “ha alcanzado un nivel de madurez de la que todos nos podemos felicitar”, y destaca también en este ejercicio complicado “la capacidad de trabajo y de tesón de todos los hombres y mujeres de este sector, quienes han hecho posible mantener el dinamismo de la cadena de reciclaje de residuos”.