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José Carrillo Martínez

En mis casi 30 años como comercial no me he cansado de repetir que para mejorar hay que evolucionar y que lo que antes valía hoy ya no vale. Internet ha cambiado la vida en general, y ya no digamos los negocios. Los vendedores, como un servidor, nos damos cuenta de que cada vez son más quienes utilizan Internet para comprar y que además están muchísimo más informados a la hora de hacerlo, ganando poder sobre los vendedores. Quizá por eso, Internet ha propiciado con las nuevas generaciones, los vendedores 2.0.

Afortunadamente en el sector de medios profesionales el soporte internet se está utilizando más como vehículo informativo y publicitario. Empresas que antes no veían clara su apuesta por los medios online ahora sí lo hacen. Y el mundo de la información se orienta a la demostración de la rentabilidad y el impacto de las campañas de sus anunciantes.

Un vendedor 2.0 tiene que ser capaz de crear contenidos, oferta y servicios en el formato más adecuado y saberlo distribuir entre sus clientes y posibles clientes

Cómo no, la era digital también ha llegado al instalador, tarde o temprano deben ir dando ese paso. El Instalador 2.0, además de sus habilidades profesionales, también debe apostar por el mundo online y conocer sus claves, porque además de instalador es empresario y debe conocer nuevas posibilidades como el ecommerce o también saber vender su empresa y sus servicios a través de web, redes sociales, etc.

Aunque no se trata de volverse loco. Un instalador/vendedor 2.0 no necesita ser un experto en programación y creación de páginas web, para eso están otros profesionales. Un vendedor 2.0 tiene que ser capaz de crear contenidos, oferta y servicios en el formato más adecuado y saberlo distribuir entre sus clientes y posibles clientes para rentabilizar su tiempo y ser lo más eficaz posible. Ya no usamos tanto la llamada telefónica, aunque haya casos en los que se mantiene el “estilo tradicional”, porque siempre habrá clientes “de los de teléfono y visita personal como toda la vida”.

En definitiva, creo que hay que ver la digitalización y los nuevos formatos de venta como una oportunidad, y que quien no lo haga se quedará en el pelotón de cola y le costará remontar mucho más, pero que tampoco sirve dramatizar ni hay que morir en el intento.