Innovación
La industria energética acelera su transición hacia operaciones autónomas impulsada por la IA, según un estudio de Schneider Electric
Schneider Electric ha presentado un estudio global que confirma un punto de inflexión en el sector energético y químico, donde la automatización y las operaciones autónomas están ganando protagonismo como respuesta a los retos de eficiencia, competitividad y sostenibilidad. De este modo, el sector podría alcanzar cerca del 50 % de automatización total en 2030, en un contexto de creciente presión sobre costes, talento y demanda energética
Entre los principales factores que impulsan esta transformación destaca el papel de la inteligencia artificial, señalada por casi la mitad de los encuestados como el principal motor de cambio. La expansión del cloud, el edge computing, los gemelos digitales y la automatización definida por software completan el conjunto de tecnologías que están redefiniendo el modelo operativo del sector. El estudio identifica una creciente urgencia estratégica: el 31,5 % de los directivos considera que la autonomía será una prioridad crítica en los próximos cinco años, cifra que aumenta al 44 % en un horizonte de diez años. En contraste, menos del 5 % la percibe como una prioridad baja.
El informe también subraya las presiones económicas que aceleran esta transición. El 59 % de los directivos advierte de que retrasar la adopción de operaciones autónomas incrementará los costes operativos, mientras que el 52 % señala el impacto de la escasez de talento y el 48 % alerta sobre la pérdida de competitividad. No obstante, la implantación presenta desafíos relevantes, como los elevados costes iniciales, los sistemas heredados, la resistencia organizativa, los riesgos de ciberseguridad y la incertidumbre regulatoria.
Presión sin precedentes por el crecimiento de la demanda energética
En paralelo, el crecimiento de la demanda energética —impulsado en gran medida por la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos— está ejerciendo una presión sin precedentes sobre los sistemas eléctricos globales. El estudio estima que la demanda podría duplicarse hasta alcanzar los 1.000 TWh en 2030, lo que refuerza la necesidad de infraestructuras más eficientes, flexibles y resilientes.
Desde el punto de vista geográfico, el avance hacia la autonomía presenta diferencias significativas. Las regiones del Consejo de Cooperación del Golfo y Asia lideran actualmente los niveles de adopción, mientras que Norteamérica será la zona con mayor aceleración en los próximos años, impulsada por su capacidad de producción energética y el crecimiento de la infraestructura digital. Europa, por su parte, mantiene una evolución constante, aunque más gradual.
Convergencia de tres grandes vectores: electrificación, digitalización y automatización
El informe sitúa esta transformación en la convergencia de tres grandes vectores: electrificación, digitalización y automatización. En este contexto, compañías como Aveva están desempeñando un papel clave en el desarrollo de soluciones basadas en gemelos digitales y sistemas inteligentes capaces de predecir, optimizar y operar con mínima intervención humana.
Además, casos reales en instalaciones industriales avanzadas evidencian el avance de estas tecnologías, con proyectos que integran inteligencia artificial, monitorización remota y control automatizado para mejorar la eficiencia operativa y reducir riesgos.
El estudio concluye que las operaciones autónomas se consolidan como el nuevo paradigma operativo del sector energético, no como sustituto del trabajo humano, sino como herramienta para aumentar el valor añadido, mejorar la seguridad y reforzar la capacidad de adaptación en un entorno cada vez más complejo y exigente.
