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BIM es el acrónimo de Building Information Modeling

La evolución en las nuevas tecnologías ha deparado un cambio significativo en la construcción en los últimos 30 años. Se ha pasado de una colección de planos dibujados a mano y plumilla, pasando por un diseño asistido por ordenador CAD, hasta la aparición de un modelo de construcción que ha venido en llamarse BIM. Pero no es algo que haya aparecido ayer, este modelado de construcción lleva casi esos mismos 30 años evolucionando.

 

¿Qué es BIM?

BIM es el acrónimo de Building Information Modeling o Modelado con Información para la Construcción, es una evolución de los sistemas de diseño para la construcción al pasar de sistemas planos, o como mucho en 3D, en los que los elementos son dibujos que el ordenador no es capaz de interpretar. De ahí se evoluciona a una metodología de trabajo con un conjunto de elementos dotados de inteligencia y con parámetros, proporcionando la interacción lógica de los diferentes elementos que componen la construcción. Esta nueva forma de diseñar edificios desemboca en un modelo 3D inteligente, que conlleva la inclusión de datos en el modelo constructivo.

Todo esto trae una nueva forma de colaborar entre todos los actores para la ejecución del proyecto que transforma completamente las situaciones anteriores y evoluciona a una metodología colaborativa del trabajo de construcción. Este sistema nuevo permite acceder a todos los agentes implicados, y no sólo acceder sino también que cada uno de ellos pueda modificar el modelo virtualmente. También facilita la inclusión de una gran cantidad de detalles, lo que genera un modelo muy completo y más cercano a la ejecución, lo que permite reducir los tiempos de la misma posteriormente.

Todo ello se enfoca a las diferentes dimensiones que BIM proporciona al proyecto, gestión del tiempo, gestión de costes, sostenibilidad, y gestión de operaciones para uso y mantenimiento. Las veremos con más detalle en los siguientes puntos.

BIM es el acrónimo de Building Information Modeling

Pero ¿qué mejoras aporta esta nueva forma de modelar un edificio?

La integración y el trabajo colaborativo proporcionan una mejora notable de la rentabilidad de los proyectos constructivos, incidiendo en especial en los siguientes puntos:

  • Reducción de los tiempos de ejecución y de los costes asociados
  • Eliminación de errores y sobrecostes asociados a los errores, gracias a la comprobación de interferencias se comprueban los errores antes de que se produzcan en la fase de ejecución
  • Mejora de la programación laboral para todos los actores de la construcción, con lo que se reducen los tiempos muertos y se mejora la planificación
  • Importante mejora de la eficiencia, ahorro y de la información entre las partes: Cuando se realiza un cambio, todos los actores reciben la información al momento. La integración de los datos permite la generación automática de los presupuestos, planificación, etc.
  • Mejora de la planificación del mantenimiento y mejor conocimiento de los costes operativos del edificio tras su puesta en marcha: El trabajo colaborativo en una única plataforma permite que se conozcan todos los detalles
  • Mejora de la planificación energética, con el objetivo de la creación de edificios de consumo casi nulo (ECCN)

De todas estas mejoras, el ahorro de costes es quizás la más destacada, pues tiene la doble vertiente de ahorro de costes improductivos, y el ahorro de sobrecostes y retrasos en ejecución. Estos ahorros determinan la importancia de esta nueva forma de modelar un proyecto constructivo, por lo que su implantación paulatina y la obligatoriedad de su uso a partir de 2018, fuerza una pregunta importante.

¿De verdad ahorra BIM?

Cada proyecto es un mundo y hay grandes diferencias entre ellos y la forma de ejecutarlos, pero según diferentes proyectos puestos en marcha utilizando BIM, el ahorro estimado ronda en un 20%, ajustando los presupuestos y reduciendo los tiempos en un 37%.

Estas cifras son las verdaderas impulsoras del BIM entre los promotores y constructores, pues la posibilidad de reducir los costes un 20% de media es una cifra significativa en este tipo de proyectos. Esto por sí solo es un motivo suficiente para que se empiece a demandar por parte de los promotores de edificación y construcción.

Su uso no es obligatorio con carácter general, aunque hay algunas excepciones, la directiva del año 2014 (2014/24/UE[1]) conocida como Directiva Europea de Contratación Pública establece la necesidad de utilizar herramientas electrónicas para el modelado de edificios en todos los procesos de contratación de obras, servicios y suministros públicos. En su artículo 22 hace referencia a la posibilidad por parte de los Estados Miembros de exigir el uso de herramientas específicas, y habla de las herramientas de modelado de información de las construcciones, en clara referencia a BIM. A partir de esta directiva, en 2015 el Ministerio de Fomento crea la “Comisión BIM”, cuyo trabajo ha desembocado en dos fechas importantes para su implantación obligatoria en España, el 17 de diciembre de 2018 para las licitaciones públicas de Edificaciones, y el 26 de julio de 2019 para las licitaciones públicas de Infraestructuras.

BIM es el acrónimo de Building Information Modeling

¿Necesito aprender a usar BIM?

Su uso no es obligatorio, excepto si se trabaja para la Administración Pública en algunos de sus proyectos de obra pública o edificios públicos. A partir de 2019 será obligatorio su uso para colaborar en esos proyectos.

Si bien es verdad que en general no se ha establecido ninguna obligación en el sector privado, el ahorro de costes y la facilidad para consultar información, así como el control de los tiempos de ejecución, hacen que esté previsto impulsar su implantación en el sector privado, tal y como lo han afirmado públicamente las principales asociaciones de promotores y constructores.

¿Cuánto cuesta BIM?

Evidentemente todo cambio en la forma de trabajo conlleva un gasto, no sólo en nuevas herramientas informáticas, sino también en formación para su manejo y aprovechamiento, aunque la cuestión más importante no es su coste, sino más bien el coste de no disponer de ese sistema de trabajo en nuestra empresa.

Aunque no hay ningún curso oficial certificado por el Ministerio de Educación, ni por el Ministerio de Fomento, la oferta de cursos que se está llevando a cabo por parte de las diferentes empresas de software que contemplan BIM en sus herramientas es bastante elevada. Dichos cursos pueden ser bonificados con los créditos formativos. En cada asociación local se puede obtener más información, en caso de estar interesado, y seguramente dispongan de cursos específicos de metodología BIM ya preparados. Es el momento de llamar y consultarlo y asociarse si no se está asociado ya.

Conclusiones

BIM es el futuro de la construcción, no es una herramienta ni un software específico, es una nueva metodología de trabajo, con un conjunto de dimensiones que afectan a determinadas partes del proyecto. Obviamente para cambiar un diferencial no hace falta tener conocimientos de metodología BIM, pero si se quiere participar en proyectos constructivos, en su más amplio sentido, y sobre todo licitar en obra pública, la implantación de la metodología de trabajo BIM en nuestras empresas es imprescindible. Poco a poco el sector está evolucionando hacia los instaladores 2.0.