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Energías renovables

Molinos sin aspas, el futuro de la energía eólica

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El proyecto de molinos sin aspas ha sido ideado por una empresa española

El enorme impacto ambiental que provocan los molinos y que es causa de la muerte de miles de aves ha sido una de las mayores críticas que ha sufrido tradicionalmente la energía eólica. La solución a ese problema podría ser ahora una realidad gracias a la idea de Vortex Bladeless, una compañía española que ha desarrollado molinos eólicos sin aspas, “un salto tecnológico y una revolución en la energía eólica. Una manera más eficiente, rentable y respetuosa del medio ambiente para producir energía”, según sus palabras.

Curiosamente, el origen de la idea fue una catástrofe histórica ocurrida el siglo pasado, la famosísima caída del puente de Tacoma Narrows a mediados del siglo pasado, filmada en directo y provocada por el acoplamiento entre el viento y la propia estructura tuvo mucho que ver con la idea. El molino sin aspas captura la energía cinética para convertirla en electricidad y lo hace a través de la producción de una serie de vórtices que giran en el aire circundante, en lo que se conoce como vorticidad. Dicho de otro modo, el molino emplea la oscilación sobre su eje que le provoca el viento como fuente de energía. La velocidad del viento provoca remolinos alrededor de la estructura, que se aprovechan para generar la energía, que se convierte a través de un alternador.

Entre las notables ventajas figuraría la reducción del citado impacto ambiental, pero también el ahorro en costes de mantenimiento, los costes de fabricación, al tratarse de un diseño más elemental, así como el coste que implica la turbina de viento tradicional. El modelo actual, que es sólo un prototipo a la espera de obtener las fuentes de financiación necesarias para su fabricación, está fabricado en fibra de vidrio y fibra de carbono, para que el mástil vibre tanto como pueda. En la base se ubican dos anillos que actúan a modo de motor no eléctrico. Con casi 13 metros de altura puede generar 4 kwh, menos que un molino eólico tradicional, pero teniendo en cuenta que el número de unidades según el espacio empleado sería sensiblemente mayor. Los autores de la idea esperan culminar la financiación para que el modelo esté disponible a comienzos del año próximo o, como muy tarde en 2017, y pueda comercializarse un año después.