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La energía fotovoltaica debería estar en el centro de las estrategias de descarbonización

La energía solar fotovoltaica desempeña un papel clave en la lucha contra el cambio climático, ya que gracias a su competitividad económica es la fuente de energía más barata en los países que cuentan con un buen recurso. Como resultado, la energía solar fotovoltaica puede ayudar a elevar la ambición de las políticas de descarbonización de muchos países para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Este fue uno de los mensajes clave del evento organizado por el Consejo Solar Global ,en colaboración con la Unión Española Fotovoltaica y la International Solar Alliance, que se celebró en el marco de la reciente Cumbre sobre el Cambio Climático, COP25, celebrada en Madrid.

En este sentido, los expertos reunidos en el evento destacaron que la energía fotovoltaica debería estar en el centro de las estrategias de descarbonización y que la estabilidad regulatoria es fundamental para cumplir los objetivos climáticos. La energía fotovoltaica tiene aplicaciones importantes tanto en las comunidades rurales, donde puede aumentar el acceso a la electricidad, como en la electrificación del sector industrial, donde es la mejor solución para lograr electricidad con cero emisiones. Pranav Mehta, presidente del Consejo Solar Global, declaró que,  “la energía fotovoltaica tiene un gran potencial en la lucha contra la pobreza. Es importante contar con marcos regulatorios claros y de largo plazo para que el sector privado aporte inversiones sostenibles a los países en desarrollo”.

Otro mensaje clave del evento fue la necesidad que la transición energética sea una transición justa. El desarrollo de la energía fotovoltaica supone la creación de muchos empleos locales y de calidad, tanto en el ámbito de las grandes plantas como para los proyectos de autoconsumo. En este sentido, se destacó que la fotovoltaica puede contribuir a cumplir muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, no solo el Objetivo 7 de energía asequible y limpia y el objetivo 13 de acción climática, sino también el objetivo 8 de trabajo decente y el objetivo 9 de industrialización sostenible y resiliente infraestructura.

En Europa, en 2019 se instalaron casi 17 GW de nueva potencia fotovoltaica, y los expertos prevén el comienzo de una nueva década de crecimiento solar en la que España será un mercado líder.