Energías renovables
El sector renovable urge a eliminar el impuesto del 7 % a la generación eléctrica, para acelerar la electrificación
APPA Renovables reclama la eliminación inmediata del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica, conocido como impuesto del 7 %, “por ser una figura que encarece la electricidad y frena la electrificación, la vía más eficaz y rápida para incorporar más renovables al mix energético y sustituir combustibles fósiles importados”.
La patronal renovable advierte de que el IVPEE penaliza el mercado ibérico, frena la demanda eléctrica necesaria para integrar más renovables y perjudica la competitividad industrial en frontera. Este impuesto fue creado hace 14 años en la Ley 15/2012 como un impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica, “en un contexto de déficit del sector eléctrico que ya está superado”, señalan desde APPA Renovables, y añaden que “actualmente, con objetivos climáticos y de reindustrialización encima de la mesa, mantenerlo supone una señal contraria a la transición energética y a la competitividad del país”.
Portugal ya ha eliminado el impuesto
José María González Moya, director general de la asociación considera que “en España seguimos arrastrando el lastre de un impuesto que va contra los objetivos que tenemos marcados, las renovables son el 25 % de nuestro consumo global de energía, pero más del 55 % de nuestra electricidad, no podemos seguir frenando la electrificación”. Consideran, además, que la urgencia ha aumentado desde que Portugal haya eliminado el citado gravamen, dado que el mercado ibérico en un mercado acoplado y mantener el impuesto “implica una desventaja competitiva directa para la producción nacional y un riesgo de distorsión de ofertas frente a tecnologías situadas al otro lado de la frontera”.
Asimismo, aducen también “las llamadas de atención reiteradas de la Comisión Europea, instando a España a reducir su carga fiscal a la electricidad”, que en su valoración “se acerca más al alcohol y el tabaco que ningún otro tipo de energía”. Actualmente, si un hogar o una industria quiere electrificar sus consumos se enfrenta a ese impuesto del 7 %, más el 5 % de impuesto especial, un IVA del 21 % y otras tasas que cargan la generación renovable.
En 2024, la generación renovable alcanzó el 56,8 % del mix, y en 2025 ha llegado al 55,5 %, cifra a la que hay que agregar la generación de las instalaciones de autoconsumo, de modo que subiría al 57,1 %. El reto ahora es trasladar ese liderazgo al conjunto de la economía, el PNIEC prevé un 48 % de renovables sobre el uso final de la energía y 81 % de energía renovable en la generación eléctrica en 2030. Para González Moya, “si queremos cumplir el PNIEC, si de verdad nos creemos que podemos cambiar nuestro modelo energético y económico en 4 años, necesitamos que la electricidad renovable sustituya consumos fósiles en industria, edificios y transporte”.
Desde APPA Renovables subrayan que “parte de la fiscalidad energética arrastra inercias de décadas y debe adaptarse a un sistema eléctrico del siglo XXI, con alta penetración renovable y un objetivo ambicioso de electrificación”, y aluden al Impuesto Especial sobre la Electricidad, “regulado en la Ley 66/1997, y que no se concibió como un instrumento de transición energética, sino como sustituto recaudatorio de un recargo incluido en la factura eléctrica para financiar el coste específico asignado a la minería del carbón, totalmente anacrónico hoy ya que prácticamente no se usa este combustible fósil en nuestro mix eléctrico”.
Volver a la operación normal: más demanda, menos restricciones
Tras el cero eléctrico del 28 de abril de 2025, desde la asociación, creen que “el sistema necesita estabilidad regulatoria, señales claras y medidas que impulsen la integración eficiente de renovables”, y observan que “existe un consenso social y político de evolución hacia los consumos eléctricos, esto debe trasladarse a una actualización de la fiscalidad: sin certidumbre sobre el futuro rumbo del país no hay electrificación, eficiencia ni competitividad”. También abundan en otros “desequilibrios del sistema”, “que sigue incorporando una capacidad de generación eléctrica elevada, frente a una demanda que apenas crece”, factor que “se refleja en los mercados, con precios cero, negativos y la escasa participación de las renovables en los mercados de ajuste”.
Lamentan que se hayan duplicado las restricciones de red en 2025, “del 1,6 % al 3,2 %, que unido a la falta de demanda y exceso de capacidad de generación ha supuesto que en el ejercicio pasado hayamos desaprovechado el 18 % de la capacidad de generación renovable”. Y lo refleja también la estructura de generación, “en 2025, la producción renovable apenas creció un 1,2 %, pese a que la potencia instalada aumentó casi un 10 %. En paralelo, la generación fósil —principalmente de ciclos combinados de gas— se incrementó un 27,8 %, elevando el precio y las emisiones asociadas. En conjunto, son pasos atrás en la transición energética”, concluyen.
