Energías renovables
El liderazgo de España en renovables tropieza con el cuello de botella de las redes de distribución
España se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de Europa en el despliegue de energías renovables. Sin embargo, el rápido crecimiento de la energía solar y eólica está encontrando un obstáculo cada vez más evidente: la limitada capacidad de las redes de distribución para absorber nuevos proyectos.
Un informe elaborado por la consultora AFRY para Beyond Fossil Fuels, con la colaboración de la Fundación Renovables, alerta de que proyectos de energías renovables y almacenamiento valorados en 100.000 millones de euros permanecen bloqueados en listas de espera para conectarse a las redes de distribución en sólo ocho países europeos. En España, el volumen de inversión afectado alcanza los 7.000 millones de euros.
El estudio pone de manifiesto la creciente presión sobre unas infraestructuras que avanzan a un ritmo inferior al de la transición energética. Aunque España lidera el desarrollo renovable en Europa, cada vez son más las subestaciones y puntos de conexión que presentan problemas de saturación, generando retrasos para nuevos proyectos y limitando el aprovechamiento de la energía limpia disponible. En este contexto, el almacenamiento mediante baterías se perfila como una herramienta fundamental. Además de facilitar una mayor integración de energía solar y eólica, permite almacenar la electricidad generada cuando la red no puede absorberla y liberarla posteriormente cuando sea necesaria.
Distancia entre los objetivos climáticos y la realidad de la red
La magnitud del reto es significativa. Según el informe, los proyectos de almacenamiento actualmente pendientes de conexión representan cerca del 40 % del objetivo nacional de almacenamiento energético fijado para España. Esta cifra refleja el fuerte crecimiento del sector, pero también la falta de infraestructuras capaces de acompañar ese desarrollo. Los autores del informe consideran que tanto los responsables políticos como los reguladores y los operadores de sistemas de distribución han avanzado de forma insuficiente en aspectos clave como la planificación, la gobernanza y la agilización de los procedimientos de conexión. Como consecuencia, la distancia entre los objetivos climáticos y la realidad de la red comienza a hacerse visible en numerosos territorios.
Uno de los ejemplos citados es el municipio de Terrassa, donde existen iniciativas para impulsar proyectos renovables en edificios públicos y empresas con el objetivo de generar energía más asequible y compartirla a través de comunidades energéticas. Sin embargo, las limitaciones de acceso a la red dificultan la puesta en marcha de estas actuaciones.
«Una carrera de obstáculos»
Ismael Morales, responsable de Política Climática de la Fundación Renovables, asegura que las redes de distribución se han convertido en un auténtico cuello de botella para la electrificación. “Debemos exigir mayor transparencia, una gestión más eficiente de las colas de acceso y la priorización de la demanda distribuida para evitar que la red se convierta en un freno para la transición energética”, señala. Por su parte, Pau Sales, técnico ambiental del Ayuntamiento de Terrassa, denuncia las dificultades administrativas que afrontan los promotores de proyectos renovables. “Intentar conectar instalaciones de energías renovables se ha convertido en una carrera de obstáculos. Los procedimientos son lentos y complejos, lo que supone una pérdida de tiempo y recursos públicos y genera frustración entre quienes trabajan para impulsar una transición energética justa y sostenible”, afirma.
El informe concluye que la modernización y ampliación de las redes de distribución será determinante para garantizar el éxito de la transición energética. Sin una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento renovable, España corre el riesgo de ver frenado uno de los principales motores de su transformación energética y económica.
