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Crece la tensión y las presiones por el sistema de subastas renovables

Conforme se aproxima la aprobación del real decreto que regulará el nuevo régimen económico de subastas renovables, se incrementan las tensiones y las presiones que las grandes eléctricas y otros importantes inversores están realizando de cara a influir en el proceso.

 

A lo largo de la década que empieza en menos de dos meses, el Gobierno prevé subastar una media de 5.000 MW anuales de capacidad de renovable, aunque el volumen concreto no está fijado. Además, el sector es consciente de que gran parte de los fondos europeos provenientes del Plan de Reactivación están vinculados al compromiso hacia la sostenibilidad y la descarbonización y ahí las energías renovables tienen un protagonismo indiscutible.

 

Desacuerdo de las grandes eléctricas

El real decreto que regulará el sistema y fija las condiciones para las subastas ya ha sido remitido por el Ministerio para la Transición Ecológica al Consejo de Estado, de tal manera que podría entrar en vigor antes de final de año, según las previsiones más favorables. Por eso las principales compañías eléctricas, que no están de acuerdo con el nuevo sistema y su opción de facilitar el acceso a la financiación de los proyectos a los promotores, están ejerciendo presiones para que su postura sea tenida en cuenta. Según el nuevo sistema, los financiadores tendrán garantías de un precio estable a largo plazo, de tal modo que puedan asegurarse una estabilidad en las retribuciones que perciben.

Sin embargo, las grandes eléctricas, que cuentan con suficiente capacidad como para acceder a los proyectos en el libre mercado, no necesitan de esa seguridad retributiva que, por otro lado, podría llevar a una mayor competencia en el mercado de la generación eléctrica, con la entrada de nuevos actores. Estas compañías han dejado clara su postura en las alegaciones al real decreto, aunque son reacias a mostrar ese rechazo en público y opta por la cautela por el momento. También rechazan el hecho de que el precio garantizado en la subasta no se cargue a la parte fija del recibo, como se venía haciendo hasta ahora, sino a la parte variable, porque hacerlo así complica la forma de ofertar por parte de las comercializadoras.

Por otro lado, la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha puesto en duda que ese precio garantizado pueda acabar siendo un perjuicio para los propios consumidores, por cuyos intereses vela y que deberían verse favorecidos por un abaratamiento en el recibo asociados a la rebaja de los costes medioambientales.


Mecanismo de las subastas

Según el borrador ministerial, el calendario de subastas, que serán administradas por el Operador del Mercado Ibérico de Energía, OMIE, tendrá un periodo mínimo de cinco años y se actualizará cada año. El producto a subastar será muy probablemente una combinación entre la potencia instalada y energía eléctrica, y además de asegurar la rentabilidad, el Gobierno quiere garantizar la opción de venta de los grandes proyectos.

El sector teme también que ocurra lo que ya pasó hace tres años, cuando tuvieron lugar las últimas subastas de renovables, que favorecieron la especulación y muchos de los proyectos adjudicados cambiaron de propietario sin necesidad de haber comenzado su ejecución, puesto que no se exigían detalles concretos sobre muchos de los aspectos esenciales, como sus puntos de instalación o su capacidad de generación.