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Appa Renovables aboga por la fiscalidad ambiental para la futura Ley de Transición Energética

La fiscalidad medioambiental debe seguir el principio “quien contamina, paga”, según se defiende desde Appa Renovables, que la considera como herramienta fundamental en la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética. En ella se debe establecer, según Appa, un marco regulatorio estable y predecible que permita acometer la Transición Energética, unos objetivos generales y sectoriales en electricidad, climatización y transporte. Appa ha presentado de este modo su contribución a la consulta pública de la futura Ley, a la búsqueda de un escenario de protección para las inversiones en renovables pasadas y futuras. Para que no se vuelquen todos los objetivos en el sector eléctrico, es necesario abordar los sectores difusos, estableciendo objetivos vinculantes, ambiciosos y alcanzables en climatización y transporte.

Con esta voluntad de establecer escenarios previsibles, se pide desde el sector renovable una planificación energética vinculante, que contemple la entrada de nueva generación renovable y un calendario de cierre de centrales que sea compatible con los objetivos de reducción de emisiones. Objetivos vinculantes para sectores difusos

La generación eléctrica renovable ha asumido hasta el momento gran parte de los objetivos marcados por la Unión Europea. Para APPA Renovables, las renovables eléctricas seguirán siendo una parte importante de la solución, tanto durante la instalación de la potencia otorgada en las recientes subastas como en la próxima década; pero no puede recaer sobre estas tecnologías todo el peso del cumplimiento de los objetivos. Es necesario establecer objetivos vinculantes, ambiciosos y alcanzables de penetración de renovables y descarbonización no solo en el sistema eléctrico sino también en sectores difusos. La climatización y el transporte sostenible serán claves para acometer con éxito la Transición Energética. En palabras de José María González Moya, director general de Appa Renovables, “las externalidades de las energías han de ser tenidas en cuenta, hasta ahora no se han dado señales de precio ni fiscales que reflejen cuál es el impacto real de las tecnologías contaminantes”, y añade que “si se hubiera establecido una fiscalidad que recogiese el principio de que quien contamina, paga, el desarrollo de las renovables habría sido una consecuencia directa de los propios mercados”.