Irena, Agencia Internacional de las Energías Renovables, ha hecho público un informe en el que alerta de la posible escasez de litio que se plantea en un futuro ante la expansión que se prevé para el vehículo eléctrico. La agencia valora que su demanda se multiplique por diez en lo que resta de década, teniendo en cuenta que es un elemento fundamental para la fabricación de las baterías recargables. Eso hace también que su precio se haya incrementado notablemente y que se prevea de cara al futuro que siga en valores muy altos.

 

En concreto, el precio de las baterías estaba en mínimos históricos a finales del 2021 tras haber descendido en torno a un 6 % durante el año, pero ahora el crecimiento desorbitado del importe del litio complica la tendencia descendente. Al final de 2021, las baterías costaban 132 dólares/kWh, frente a los 140 dólares que alcanzaban un año antes, y eso no es nada, porque una década antes su precio estaba por encima de los 1.200 dólares, lo que quiere decir que el descenso ha sido vertiginoso, como es lógico en una tecnología de desarrollo y expansión incipiente.

En China, país que más litio comercializa, la tonelada está a un precio de 36.500 euros, cinco veces más que hace un año. Pero también se ha doblado el precio de otros materiales necesarios para las baterías como el níquel o el cobalto. El litio no es el único elemento en el que se basan las baterías que se fabrican, pero sí es el más común y el que mayores ventajas supone. Actualmente en su extracción son relevantes también países como Chile o Australia, aunque otros muchos desarrollan nuevas minas ante este aumento previsto de la demanda.  En Europa son varios los países que trabajan en ello, entre ellos España.

 

La opción del reciclaje tiene una importancia residual

El trasvase de la movilidad basada en la combustión a la movilidad eléctrica se considera clave en el desarrollo sostenible y la transición energética en la que están embarcadas las sociedades occidentales en la actualidad. En todo caso y tratándose de un sector en pleno desarrollo, se realizan sustanciosas inversiones para I+D y conseguir una fabricación más eficaz que reduzca también la demanda de materias primas, como es el caso del litio, porque se requiere desarrollar más capacidad de producción y procesamiento. El informe de Irena también advierte de que la opción del reciclaje para el litio no es contemplable significativamente, dado que con el incremento notable de baterías en uso hace que siempre el número de baterías reciclables siempre netamente inferior a la demanda que se irá produciendo de las mismas.

Si se cumplen las ambiciosas previsiones de alcanzar los 40 millones de vehículos vendidos hasta 2030, la demanda de litio crecerá en forma de expansión geométrica. En todo caso, muchos expertos consideran que el aumento de precio de las materias primas podría ser coyuntural, pese a que el litio seguiría subiendo este año hasta alcanzar un incremento del 50 %. Aún así, se prevé que las baterías continúen reduciendo su precio hasta llegar a bajar de la barrera de los 100 dólares en los próximos años, precio que se considera la frontera para alcanzar un equilibrio con el de los vehículos de combustión y que sea, de este modo, más fácil la producción en masa de los vehículos eléctricos.