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¿Qué se puede hacer para evitar un gran apagón como el de Tenerife?

Por segunda vez en menos de un año, Tenerife sufrió el pasado miércoles un apagón generalizado en el suministro eléctrico que dejó sin luz ni acceso a la energía a los 950.000 habitantes de la isla desde primera hora de la mañana, según confirmaron la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias y la propia compañía suministradora, Endesa, a la agencia EFE.

El consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, señaló como principal causa del apagón una avería en un generador de la subestación eléctrica de Granadilla. Una buena protección energética permite contribuir a minimizar las devastadoras consecuencias que un apagón como éste puede traer consigo en los diferentes sectores de actividad y en la vida y salud de los habitantes del territorio o zona afectada. En este contexto, Eaton, compañía especializada en la gestión de energía, recuerda que la incorporación de elementos como un sistema de alimentación ininterrumpida (SAI) adecuado a las necesidades del negocio y que permita la protección de los activos TI, unida a la incorporación de un software de gestión inteligente de la energía que facilite la monitorización constante y la gestión desde un único panel de control, resultan esenciales para minimizar los efectos de un “cero energético” como el vivido en la isla canaria.

Contar con esos elementos y mejorar la gestión de la energía de las arquitecturas TI es fundamental en una sociedad donde el uso de recursos informáticos es piedra angular de su correcto desempeño económico. Además, la unidades de distribución de energía modernas optimizan la eficiencia informática, porque permiten monitorizar y medir el consumo energético en un rack informático, interrumpir de forma remota la energía durante un corte del suministro como el acontecido en Tenerife, y poner en marcha las políticas de recuperación de desastres de forma ágil. Contar con los elementos anteriores hace que se pueda mantener la continuidad de negocio en un contexto en el que las consecuencias de un “cero energético” resultan cada vez más graves conforme nuestra sociedad se digitaliza.