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Schneider Electric, Aveva y Royal Avebe hacen que convivan electrificación industrial y redes congestionadas

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Schneider Electric, Aveva y Royal Avebe hacen que convivan electrificación industrial y redes congestionadas
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La congestión de las redes eléctricas se ha convertido en uno de los principales desafíos para la descarbonización industrial en Europa. Frente a este escenario, firmas del relieve de Schneider Electric, Aveva, y Royal Avebe, acaban de desarrollar un proyecto pionero en los Países Bajos que demuestra cómo las industrias pueden avanzar en su electrificación sin necesidad de ampliar su conexión a la red eléctrica.

 

Según datos citados por Schneider Electric, más de 1.700 GW de proyectos de energías limpias y electrificación permanecen actualmente bloqueados en listas de espera para obtener acceso a la red. En los Países Bajos, más de 14.000 empresas esperan capacidad de conexión para ampliar operaciones o desarrollar proyectos de descarbonización, con plazos que en algunos casos alcanzan los diez años. Esta situación afecta de forma directa a la competitividad industrial y está siendo reconocida como uno de los principales obstáculos para la transición energética en numerosos países europeos.

 

Estrategia basada en la optimización inteligente de los recursos energéticos

El caso que presentan las tres compañías se ha implementado en el complejo industrial de Foxhol, en la provincia de Groningen, donde Royal Avebe, cooperativa especializada en almidón y proteínas vegetales, ha conseguido electrificar procesos productivos y sustituir sistemas térmicos basados en combustibles fósiles aprovechando exclusivamente la capacidad eléctrica ya disponible en sus instalaciones. Ante las limitaciones, Royal Avebe y Schneider Electric desarrollaron una estrategia basada en la optimización inteligente de los recursos energéticos existentes, con la incorporación de una nueva caldera eléctrica industrial para avanzar en la sustitución de tecnologías fósiles sin aumentar la potencia contratada ni solicitar una ampliación de la conexión eléctrica. La clave ha sido la implantación de un sistema capaz de gestionar de forma dinámica el consumo energético de la planta, equilibrando automáticamente las cargas según la disponibilidad de energía y las condiciones de la red. Cuando la demanda eléctrica aumenta, el sistema redistribuye consumos para mantenerse dentro de los límites contratados. Por el contrario, cuando existe mayor disponibilidad de energía renovable, la planta incrementa su consumo de forma controlada, contribuyendo además a estabilizar la red eléctrica.

La estrategia se apoya en tres aspectos: por un lado, el control unificado de energía y procesos, integrando en una única plataforma la supervisión de los procesos industriales y de los sistemas energéticos para su gestión coordinada; la inteligencia energética en tiempo real, a través de la información recopilada de más de un millar de puntos de datos distribuidos por las instalaciones, incluidos 542 relés inteligentes de media tensión; y, por último, la gestión dinámica de cargas, ya que el sistema adapta automáticamente los consumos eléctricos en función de las condiciones de operación y de las limitaciones de la red, evitando sobrecargas y maximizando la utilización de la capacidad disponible.

La solución desplegada por Schneider Electric incorpora una arquitectura tecnológica integrada basada en varias plataformas especializadas:

  • EcoStruxure™ Foxboro DCS, para el control de procesos industriales.
  • EcoStruxure™ Electrodynamic Controller, encargado de la gestión dinámica de cargas.
  • EcoStruxure™ Control HMI, que proporciona visibilidad operativa en tiempo real.
  • EcoStruxure™ EPAS, como entorno de ingeniería y configuración.
  • Integración con Aveva PI System, que centraliza y analiza la información procedente de toda la instalación.

El proyecto constituye un ejemplo práctico de cómo las industrias pueden seguir avanzando en electrificación y descarbonización incluso en contextos de fuerte congestión de red. Sectores intensivos en consumo energético como la alimentación y bebidas, la industria química, el papel o la manufactura pesada podrían beneficiarse de estrategias similares basadas en la gestión inteligente de la demanda, la digitalización y la flexibilidad energética.