SHARE
La guerra en Ucrania afecta a la actividad del 62 % de las empresas del metal y TIC

Según una encuesta de la Federación del Metal Tinerfeña, el 62 por ciento de las empresas vinculadas al metal y a las nuevas tecnologías ven afectadas sus actividades empresariales por la guerra en Ucrania y el 54 % está sufriendo limitaciones por falta de suministros o materias primas y el aumento de los costes. De ella, un 34 % lo siente “en gran medida”. Estos datos se extraen del estudio estadístico, elaborado entre las empresas asociadas, vinculadas a la industria siderometalúrgica, construcciones metálicas, talleres de reparación de automóviles, instalaciones eléctricas, telecomunicaciones, informática y reparaciones navales, en su mayoría.

La encuesta también destaca que el 54 % está sufriendo limitaciones “debido a la falta de suministro o materias primas y al aumento de los costes”. Al mismo tiempo, un 67 % expresa sus “problemas con las importaciones y exportaciones de productos o materias primas”. Además, un 98 % declara que le ha subido la factura de la luz y/o del gas, de ellas el 20 % confirma que el incremento ha sido en más de la mitad. Para enfrentarse a esta situación económica, un 30 % de las empresas reconoce que durante los últimos días ha subido los precios; un 25 %, que ha realizado acopio de suministros o materias primas y un 5 %, que ha cambiado de proveedores.

 

Rusia y Ucrania son las mayores potencias exportadores de cereales y producen materias primas imprescindibles para el resto de Occidente, como son el aluminio y el níquel. Para el presidente de Femete, Alberto Villalobos, “tan terribles consecuencias se suman a las generadas por la pandemia, todavía latentes, y que proponemos aliviar si se adoptan instrumentos específicos de apoyo al sector que aseguren el abastecimiento de suministros y materias primas, a la vez que se frene la escalada de costes”. Y añade que “por eso, nos sumamos a Confemetal para hacer un llamamiento al Gobierno y que supriman temporalmente los impuestos que gravan la energía, que active créditos para atender aquellos pagos por adelantado que se exijan para asegurar el abastecimiento de materias primas, así como flexibilidad en los contratos públicos y medidas para reducir los costes energéticos (electricidad y gas) que soportamos y que podría poner en peligro la subsistencia del tejido industrial”.