Energía
Red Eléctrica responde a las informaciones sobre los costes de las restricciones técnicas y su impacto en el precio de la luz
Red Eléctrica, en su condición de operador del sistema, hizo público la pasada semana un comunicado con el que ha querido puntualizar una información aparecida en medios de comunicación sobre los costes de las restricciones técnicas y su efecto en el precio de la factura eléctrica. En su nota, REE señala que “no crea sobrecostes para el sistema eléctrico, sino que garantiza su seguridad al menor coste”.
Como operador del sistema “no crea sobrecostes, sino que aplica la regulación en los servicios de ajuste y en particular en la solución de las restricciones técnicas”, y añade también que “lo hace con un sólo objetivo, garantizar la seguridad del sistema y el suministro eléctrico a todos los consumidores dentro del equilibrio seguridad-coste establecido normativamente y lo hace al menor precio para los ciudadanos, tal y como establece la normativa de aplicación”.
El comunicado se refiere también a que “las restricciones técnicas son imprescindibles para ajustar el mix casado en el mercado a los principios de seguridad del sistema establecidos en la regulación, haciendo físicamente posible lo que el mercado previamente ha negociado económicamente sin considerar las leyes de la física ni los criterios normativos de seguridad”. También defiende que los servicios de ajuste y, en particular, las restricciones técnicas son inherentes al propio sistema y que se han incrementado desde el año 2021 en paralelo a la transformación que experimenta el sistema eléctrico. El coste de estas últimas no lo fija Red Eléctrica, sino que en su nota esta señala que depende en primer lugar, “de la energía movilizada para su resolución, que en septiembre aumentó un 40,8 % con respecto al mismo mes del año anterior”, y en segundo término “del precio que ofertan e ingresan las generadoras, que en lo relativo a energía a subir en septiembre se incrementó un 61 %”. Asimismo, REE informa también sobre que durante el pasado mes de septiembre “ofertaron y cobraron esa energía a subir a un precio medio de 293,44 euros por MWh (precio medio ponderado de las restricciones a subir), frente a los143,25 euros por MWh del precio medio aritmético del mercado diario”.
La prohibición de parada a las tecnologías de respaldo que alerta al sector
La polémica ha surgido en medio de la controversia y la tensión suscitada por la prohibición de parar su actividad que la propia Red Eléctrica ha hecho llegar a las centrales de gas, las hidroeléctricas y las nucleares, que lo habían solicitado para realizar labores de mantenimiento de las mismas. La justificación se basa en “un incremento inusual de la indisponibilidad de las instalaciones de ciclo combinado”, pero ha provocado una alarma en el sector porque afecta a tecnologías que son todas ellas consideradas de respaldo y da a entender una dificultad progresiva para operar el sistema.
Más aún teniendo en cuenta que se trata de una medida poco habitual, al menos de manera generalizada. No obstante, Red Eléctrica niega que se trate de REE niega que se trate de eso, de una prohibición generalizada de las paradas de mantenimiento y lo razona en que sí se ha mostrado conforme a determinadas detenciones, como las de las instalaciones hidroeléctricas que no disponen de sistemas de bombeo.
La circunstancia se une también al elevado número de cortes de servicio eléctrico a la industria por la falta de generación renovable y la falta de disponibilidad de los ciclos combinados, que han implicado la activación del SRAD, Servicio de Respuesta Activa de la Demanda, hasta en una decena de ocasiones en lo que va de año. Con todos estos datos y los ecos del apagón energético del 28 de abril de 2025 todavía muy presentes, así como también la polémica que sigue generando la denominada “operación reforzada” y sus costes para el sistema y la repercusión en los consumidores, algunas voces del sector piensan que la prohibición es una medida autopreventiva de Red Eléctrica y otras más alarmistas alertan ya del efecto que podría derivar de una hipotética confluencia de factores todos negativos como las dificultades climatológicas que suponen escasez coincidente de sol, viento y lluvia, junto a los problemas en el suministro de gas para el funcionamiento de los ciclos combinados.
