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Por qué las inversiones en tecnología y talento deben contemplar la ciberseguridad OT

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Por qué las inversiones en tecnología y talento deben contemplar la ciberseguridad OT

La ciberseguridad se plantea como una de las grandes prioridades de inversión para las compañías este año. De hecho, según datos de la consultora IDC este mercado crecerá un 7,7 % en España durante 2022, alcanzando una cifra de negocio superior a los 1.749 millones de euros. Así lo confirma también la presencia de un espacio dedicado exclusivamente a la ciberseguridad este año dentro de Sicur, el Salón Internacional de Seguridad celebrado en Madrid a finales de febrero.

 

Ante este panorama se espera que continúe aumentando la demanda de talento en ciberseguridad y, de acuerdo al informe “Análisis y diagnóstico del talento en ciberseguridad en España”, presentado recientemente por ObservaCiber, primer observatorio público especializado en ciberseguridad, la demanda de talento en ciberseguridad doblará a la oferta en 2024, hasta alcanzar la cifra de más de 83.000 profesionales necesarios en el sector.  En consecuencia, una de las prioridades que tiene la Administración es identificar, atraer, desarrollar y retener el talento en los diversos campos de la ciberseguridad.

La firma Eaton destaca la importancia de que, de cara a las inversiones y al desarrollo de talento en ciberseguridad, empresas e instituciones tengan en cuenta no solo las necesidades de ciberseguridad IT, sino también las de ciberseguridad OT (o estructural).

La consolidación de la Industria 4.0 está creando una convergencia cada vez mayor entre las tecnologías IT y OT, planteando un gran reto en cuanto a la seguridad. Desde la firma consideran que “si no se aborda de manera específica y conjunta, podremos ver cómo en un futuro próximo se multiplican los ciberataques a las líneas de producción, la infraestructura de los edificios, las redes de energía y transporte y a las instalaciones de tratamiento de aguas, entre otros objetivos”.

Para poder avanzar hacia una verdadera ciberresiliencia de las organizaciones, que englobe tanto el ámbito físico como el virtual, se deberán tener en cuenta tres aspectos fundamentales: por un lado, las personas, para lo que será imprescindible que el desarrollo de talento en ciberseguridad contemple no sólo el ámbito IT sino también el OT con formación específica; los procesos, para lo que se requiere la unificación de criterios en la parte IT y OT en cuanto a inicio de sesión, normas de gestión de acceso y otras prácticas organizativas; y, por último, la tecnología, que incluye la necesidad de auditar la arquitectura de dispositivos conectados para implementar las autorizaciones y una defensa de los límites apropiadas.