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Las grandes empresas pagan tres veces peor que las microempresas en España, según el Observatorio de Pagos de la UE
La morosidad empresarial alcanza niveles estructurales en España, con impacto directo en la liquidez de las pymes y un debate abierto sobre el futuro marco regulatorio europeo. Según datos del Informe Anual 2025 del Observatorio de Pagos de la Unión Europea, únicamente el 14 % de las grandes empresas paga sus facturas en plazo, frente al 51 % de las microempresas, lo que evidencia una brecha significativa en el comportamiento de pago en función del tamaño empresarial.
La Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, PMcM, advierte de que esta diferencia reflejada por los datos del Observatorio de Pagos sitúa a las grandes compañías como “tres veces peor pagadoras” que las microempresas en España, en un contexto donde el 99,8 % del tejido empresarial está compuesto por pymes y micropymes. La organización denuncia que los retrasos en los pagos se han convertido en una práctica extendida que afecta directamente a la estabilidad financiera de los proveedores.
Desde la plataforma, su presidente, Antoni Cañete, subraya que “pagar tarde se ha institucionalizado” y advierte de que algunas empresas utilizan los retrasos como una vía de financiación encubierta a costa de sus proveedores. Esta dinámica, añade, supone una amenaza para la supervivencia de las pequeñas empresas, al comprometer su liquidez, limitar su capacidad de inversión y aumentar su exposición ante cualquier escenario de inestabilidad económica.
3 de cada 10 empresas retrasan sus pagos porque cobran tarde
El problema no se limita a un impacto directo entre empresas, sino que genera un efecto cascada en toda la cadena de valor. Según el mismo informe europeo, el 31 % de las empresas reconoce retrasar sus propios pagos como consecuencia de que también cobra tarde, lo que evidencia la extensión de esta práctica en el ecosistema empresarial europeo. En este contexto, la PMcM cuestiona la eficacia del actual marco normativo comunitario. La Directiva 2011/7/UE, destinada a combatir la morosidad, carece de mecanismos de supervisión y sanción suficientemente efectivos, lo que limita su impacto real. Como alternativa, la Comisión Europea ha propuesto el Reglamento COM(2023) 533, que introduciría un marco de aplicación directa en todos los Estados miembros.
La propuesta contempla, entre otros aspectos, un plazo máximo de pago de 30 días naturales, la creación de autoridades nacionales de supervisión y la imposición de sanciones automáticas en caso de incumplimiento. No obstante, su tramitación ha incorporado excepciones sectoriales que podrían flexibilizar estos plazos en determinados casos, lo que ha generado debate entre los distintos Estados miembros. Actualmente, el texto se encuentra en discusión en el Consejo Europeo, donde las diferencias entre países complican la consecución de un consenso. Mientras algunas economías presentan altos niveles de puntualidad en los pagos, otras mantienen índices de morosidad significativamente más elevados.
El debate sobre los plazos de pago sigue abierto. Aunque el marco actual establece un máximo de 60 días entre empresas y 30 días en el sector público, los datos del Observatorio de Pagos Europeo muestran que los plazos reales superan estas cifras, alcanzando una media de 60,3 días en operaciones entre empresas y 69,8 días en transacciones con la administración. La propuesta de limitar los plazos cuenta con un respaldo mayoritario en el tejido empresarial europeo: el 63% de las empresas apoya algún tipo de restricción legal, siendo el plazo de 30 días la opción más respaldada entre quienes defienden una regulación más estricta.
Para la PMcM, el futuro reglamento europeo representa una oportunidad clave para reforzar la protección de las pequeñas empresas y avanzar hacia un entorno empresarial más equilibrado. La organización insiste en la necesidad de dotar al marco normativo de mecanismos de control y sanción efectivos que contribuyan a erradicar la cultura del pago tardío y a fortalecer la competitividad del tejido productivo europeo.
