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España se ha convertido en el país con más contaminación lumínica de toda Europa y es el que más gasta por habitante en alumbrado público, según un estudio llevado a cabo por el Instituto de Ecología y Sostenibilidad de la Universidad de Exeter (Reino Unido). Las cifras de gasto anuales se acercan a los 1.000 millones de euros, en niveles muy similares también a los de Italia. Además, las conclusiones del estudio aseguran que Madrid es la ciudad europea con más polución lumínica.

Ya hace tres años, la capital de España inició un plan para reducir el problema mediante la sustitución de las lámparas de alta presión de sodio de sus farolas por luces LED, con el objetivo también de lograr una mayor eficiencia energética, pero según diversas asociaciones ecologistas no hay constancia de que este cambio haya reducido la contaminación lumínica en la ciudad, ni tampoco del impacto ambiental disminuido con ello. Incluso afirman que la tecnología LED podría producir un empeoramiento del problema, porque se trata de una luz más azul que la de otros tipos, causante de una mayor dispersión en la atmósfera. Factores ecológicos y otros relacionados con los trastornos del sueño son también problemas debidos a la contaminación lumínica, que además limita la investigación científica y astronómica.