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Agremia alerta sobre la importancia de las revisiones de gas por operarios habilitados, tras el siniestro en Madrid

La destrucción parcial de un edificio en la calle Toledo, de Madrid, este miércoles pone alerta sobre las inspecciones de las instalaciones de gas, que “sólo pueden ser revisadas y mantenidas por empresas y operarios habilitados por Industria”, tal y como avisa la asociación que representa a las empresas instaladoras en la comunidad madrileña. En su comunicado se añade también que “hasta que no exista un informe oficial, es preciso mantener la máxima cautela ante las distintas informaciones sobre el origen del incidente”.

Desde Agremia destacan también que “las instalaciones de gas deben pasar obligatoriamente la inspección/revisión cada cinco años tanto en gas canalizado como envasado (butano o propano)”, pero ponen el énfasis en la acreditada seguridad del gas como fuente energética, “tal y como atestiguan las estadísticas de las autoridades en materia de seguridad y calidad industrial y las compañías energéticas, el gas es una fuente de energía segura y es excepcional que se produzca un accidente”.

Cuando la instalación es de gas natural, como es el caso del edificio destruido, o de propano canalizado, la empresa distribuidora debe comunicar a la propiedad por escrito la obligación de realizar esta inspección y las fechas aproximadas en que debe hacerlo. Dicha inspección será realizada bien por un técnico de la empresa distribuidora de gas o bien por una empresa instaladora de gas habilitada por la autoridad competente en materia de Industria. En el caso de que la instalación sea de gas butano/propano envasado, es el consumidor quien debe ponerse en contacto con una empresa instaladora de gas y solicitar sus servicios, pero debe comprobar que dicha empresa está acreditada y dispone de seguro de responsabilidad civil en vigor.

 

Campaña de seguridad del uso del gas

Agremia pone en marcha desde hace años una campaña de seguridad para prevenir accidentes de gas en viviendas. Entre otros consejos, esta campaña incide en la vigilancia de la correcta combustión de los aparatos –si la llama es de color azul esta es correcta, no así cuando es amarilla-, en la necesidad de no obstruir las ventilaciones obligatorias y cerrar la llave general si el usuario nota olor a gas. Si esto último ocurre, el protocolo de seguridad a seguir se basa en cerrar la llave de paso del gas, abrir las ventanas, evitar la producción de chispas, no accionar interruptores eléctricos y llamar al servicio de urgencias de la empresa distribuidora de gas o al 112.

En España existen más de 13 millones de usuarios de instalaciones domésticas de gas, 2,2 millones sólo en la Comunidad de Madrid. Desde la asociación insisten en que “de las más de 500.000 inspecciones que se realizan anualmente en aparatos e instalaciones en la región, el 95 % resultan favorables”, y puntualizan que “las calderas no explotan, sino que los accidentes pueden producirse por acumulación de gas (en el caso de que exista una fuga en la instalación) y el gas entre en contacto con una chispa eléctrica (por ejemplo, al accionar un interruptor) o llama, que pueden producir la deflagración”.