Conecta con nosotros

Eficiencia Energética

La Fundación Renovables pide un pacto de estado ante la urgencia de la transición energética

Publicado

el

Momento de la presentación de Fernando Ferrando de la Fundación Renovables

La Fundación Renovables presentó la semana pasada en Madrid el informe “Escenario, políticas y directrices para la transición energética”, un documento de propuestas para culminar “con éxito y a tiempo” la transición energética. Repasa el proceso, enjuicia las diferentes leyes vinculadas a él y se propone “sentar las bases que permitan entablar un diálogo y procurar un consenso que abra el camino para implantar una nueva cultura de la energía ante la emergencia de actuar”.

Durante la presentación, el presidente de la Fundación, Fernando Ferrando, recordó que “estamos ante una situación de emergencia climática” y pidió también una vicepresidencia de Sostenibilidad en el nuevo Gobierno. El Pacto de Estado permitiría consensuar las políticas y acelerar el proceso, “hacia un modelo que cubra la demanda final al 100% con renovables para el año 2050” y desde el sector renovable se considera que “se debe aumentar la estrategia climática presentada por el Gobierno”.

Ejemplo de oficina adaptada a la eficiencia energética e integrando renovables

Entorno urbano y Sociedad

El Informe considera que “el entorno urbano es el motor para el cambio que debe otorgar a la ciudadanía un papel principal y permitirle poder gestionar y elegir cómo consume o produce la energía”. Las directrices propuestas se ordenan en cuatro grandes líneas de análisis: energía y sociedad; energía y territorio; energía como generadora de valor y transversalidad.

Respecto de la sociedad, la Fundación Renovables propone actuar sobre la demanda en una triple dirección: eficiencia, electrificación y renovables, promoviendo la gestión de la demanda de energía con el objetivo de que el consumidor asuma su corresponsabilidad y se convierta en un agente activo del sistema energético. Ofrece también una serie de propuestas para avanzar hacia el acceso universal a la energía y solucionar el problema de la pobreza energética a través de la creación de tarifas sociales adaptadas en función del nivel de renta; el desarrollo de un plan de rehabilitación de viviendas vulnerables y la consideración de la electricidad como servicio público.

Fenie y sus asociaciones programan formación en autoconsumo

Las nuevas formas de organización energética, como el autoconsumo, son otro gran pilar del cambio. Para esta actividad la Fundación propone la existencia de un objetivo específico del 10% de la energía eléctrica generada a 2030 y del 20% y el 30% para 2040 y 2050 respectivamente.

Con respecto al territorio propone “orientar los desarrollos urbanos y los procesos de urbanización con criterios de sostenibilidad energética de manera que mejoren la cohesión social y la calidad de vida y del aire. Hay que recobrar la dimensión humana de las ciudades”. También pretende la electrificación con renovables del ámbito rural y dotar a los ayuntamientos de suficiente capacidad legal para que puedan aumentar su capacidad de actuación  y “desempeñar el papel que han asumido en todo este proceso”.

Movilidad urbana

En relación con la movilidad urbana defiende un modelo “bajo en carbono, con cero emisiones de gases contaminantes, más inclusivo y económico, en el que se priorice la accesibilidad a los bienes y servicios frente a las necesidades de movilidad motorizada”. Apuesta también por la implantación de los vehículos eléctricos (VE), mayoritariamente para uso compartido y con capacidad de intercambio activo con la red de suministro.

En cuanto a la edificación y rehabilitación propone un programa de actuaciones que contribuya a la rehabilitación energética y mejora de la habitabilidad del actual parque inmobiliario, muy intensivo en recursos materiales, agua y energía durante la fase constructiva.

Ladera llena de molinos de aerogeneradores produciendo energía eléctrica y con nubes al fondo

Transversalidad y Fiscalidad

Para la Fundación Renovables “la transición energética es una oportunidad para actualizar el modelo industrial con un sistema que optimice el consumo de energía y materias primas según los principios de la economía circular, aumente la eficiencia y reduzca el impacto de los ciclos de materiales, agua y energía”. Aboga también por “un criterio de justicia intergeneracional, principalmente en lo que respecta a la erradicación de los combustibles fósiles y las energías no sostenibles. Es necesario el cierre de las centrales de carbón y nucleares”. Y coloca también como factores clave, la transversalidad y la fiscalidad. Sobre esta última, defiende “una reforma fiscal en profundidad, que permita modificar –mediante señales adecuadas de precio– los hábitos de consumo de energía y, por tanto, la cobertura de nuestras necesidades energéticas”.

Por último, concluye que “la gobernanza y la participación ciudadana deben regir este proceso de cambio. La transformación de nuestro modelo de desarrollo para hacer frente al cambio climático es una ingente tarea que nos atañe a toda la ciudadanía”.