Energías renovables
Ante la guerra en Oriente Medio, el sector renovable reclama cambios para blindar la seguridad energética
La situación actual de inestabilidad internacional motivada por la Guerra en Oriente Medio “vuelve a evidenciar”, según se valora desde el sector renovable, “la necesidad de reforzar la seguridad energética de España con soluciones autóctonas, competitivas y descarbonizadas”. Desde la patronal APPA Renovables se reclaman “medidas inmediatas para electrificar más demanda, reducir la fiscalidad sobre la electricidad, acelerar el almacenamiento y apostar con mayor ambición por biocarburantes y gases renovables”. Por su parte, desde Unef también se reclama que “frente a esta inestabilidad internacional, la solución pasa por renovables como la solar y la eólica, con sus costes estables a lo largo de toda su vida útil”.
El sector renovable insiste en que “la respuesta a una crisis mundial no puede seguir dependiendo de combustibles importados: debe construirse con más renovables, más almacenamiento y más energía producida en nuestro país”, medidas todas inmediatas para reducir la exposición a la volatilidad internacional derivada de conflictos como la guerra actual. Consideran que la seguridad energética ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una prioridad económica, industrial y social, a raíz de los conflictos geopolíticos que vienen afectando a la escena internacional y que son causa directa de grandes tensiones y una inestabilidad recurrente en los mercados internacionales.
El director general de APPA Renovables, José María González Moya, valora que “la crisis de la guerra de Irán, como hace cuatro años pasó con la invasión de Ucrania son recurrentes y seguirán golpeando nuestra economía. La solución pasa por blindar con renovables nuestra seguridad energética, pero debemos dar pasos decididos en esa dirección y eliminar las barreras existentes”.
La electricidad que se genera con gas
Y lamentan también que, aunque España ha realizado un esfuerzo muy relevante en el despliegue renovable eléctrico, sigue manteniendo una elevada exposición al gas en amplios usos de la economía. En 2025, la demanda eléctrica nacional ascendió a 255,8 TWh, mientras que la demanda convencional de gas natural —destinada a hogares, comercios e industrias— alcanzó 231,8 TWh. Sólo el consumo de gas directo equivale al 90 % del consumo eléctrico, pero es que además el 16,8 % de esa electricidad provino de ciclos combinados y el 5,7 % de cogeneraciones, que en ambos casos funcionan con gas.
Desde la asociación defienden que las renovables están protegiendo al consumidor doméstico e industrial porque permiten abaratar el sistema y reducir la exposición exterior. Según los datos de OMIE, el precio medio del mercado diario en España fue de 16,41 €/MWh en febrero de 2026, frente a 71,67 €/MWh en enero de 2026 y 108,31 €/MWh en febrero de 2025.
Medidas a corto plazo para combatir los efectos de la guerra
Y reclaman un paquete de medidas de corto plazo que incluye reducir la carga fiscal que soporta la electricidad, eliminando impuestos que penalizan precisamente al vector energético, una fiscalidad favorable para el autoconsumo y señales regulatorias claras que incentiven la electrificación de la demanda térmica e industrial. También consideran necesario desarrollar con mayor rapidez la regulación que permita a las renovables participar de forma más activa en la gestión del sistema, aportando flexibilidad, capacidad de respuesta y mayor integración con el almacenamiento. Por último, creen que España no puede permitirse perder capacidad hidráulica gestionable por una visión pasiva al término de las concesiones y que, además, se debe acelerar el bombeo como infraestructura clave de seguridad energética.
Electricidad, un 30 % más barata que la media europea
Por su parte, en una reciente tribuna en un medio de comunicación de información general, José Donoso, director general de Unef, afirma que “nuestra electricidad ya es un 30 % más barata que la media europea y, según la CNMC, esta diferencia se mantendrá durante la próxima década”, y añade también que “las nuevas capacidades de almacenamiento han reforzado nuestra ventaja (…) la generación distribuida no sólo democratiza la energía, también dificulta su destrucción como arma de guerra”.
En su valoración añade que “tenemos ante nosotros una oportunidad de reindustrialización y atracción de inversiones nunca vivida en una revolución industrial. Sólo aprovecharemos esta oportunidad si avanzamos en electrificación (…) En un mundo crecientemente volátil, la capacidad de generar tu propia energía no es una opción, es supervivencia y crecimiento económico e independencia nacional”.
