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La cadena de suministro y la sostenibilidad marcarán las prioridades de los fabricantes en 2022

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La cadena de suministro y la sostenibilidad marcarán las prioridades de los fabricantes en 2022

La crisis global de desabastecimiento de chips y el aumento imparable de los costes energéticos son los dos retos que marcan el presente que viven las empresas del sector industrial y, por lo tanto, que van a incidir también en este 2022, recién iniciado. Algunas grandes plantas industriales en España incluso han llegado a detener su producción en algunos momentos por no poder hacer frente a los precios de la luz.

 

El impulso, según un análisis realizado por la firma Eaton, podría venir de la consolidación de la Industria 4.0, e incluso de la 5.0. El Gobierno ha adjudicado 9,97 millones de euros a proyectos para la transformación digital y la mejora de la sostenibilidad dentro del presupuesto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La implementación de este modelo de industria conectada presidirá las tendencias de futuro, a través de componentes que ya están disponibles, como es el caso de “las metodologías de los gemelos digitales, robots como commodity, hasta unas líneas de producción digitalizadas que pueden ser monitorizadas, gestionadas y replanteadas de forma más ágil”.

 

La cadena de suministro 4.0

Del mismo modo deben evolucionar las cadenas de suministro, que han visto como la pandemia ha puesto en cuestión la fragilidad de uno de los factores que ha dominado la industria en las últimas décadas: la deslocalización, ventajosa en costes, pero muy cuestionable cuando se ve sometida a presión. En el citado informe se concluye que “la resiliencia se convertirá en un valor añadido de los fabricantes, ya que permitirá ofrecer plazos de entrega cortos y seguros, así como un portfolio más amplio y con opciones de personalización”.

Además, la preocupación por el cambio climático ha llegado ya a todos los niveles de la sociedad y la industria deberá tomar medidas al respecto. En este sentido, la opción de generar la energía in situ ofrece importantes beneficios a largo plazo, aunque también requiere de una gran transformación para convertir las líneas de producción, y adaptarlas al suministro de corriente continua en lugar de a la entrada de corriente alterna de la red. “Acortar las cadenas de suministro supondría una reducción de las emisiones del transporte, así como la optimización de la asignación de recursos”. Estas tendencias pueden desembocar también en nuevas iniciativas en el sector industrial, como sistemas de certificación del impacto medioambiental, así como un mayor impulso para atraer talento diverso, estándares abiertos interindustriales e inversiones en producción digital deslocalizada.