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Luis García

“Competencia: ese organismo tan inútil”

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Luis García Muñoz

Cuando uno lee un titular de esta guisa, “La CNMC sanciona con un total de 155.000 euros a Endesa, Iberdrola, Gas Natural y Viesgo por formalizar contratos de gas y electricidad sin el consentimiento de varios clientes”, no sabe si echarse a reír o a llorar, ante la desorbitada cuantía de la multa. Sobre todo si se compara –por citar sólo un ejemplo- con los 60 millones de euros con los que se puede llegar a sancionar a un particular por no legalizar una instalación de autoconsumo. Y cuando uno se fija en que se debe a la friolera de “7 reclamaciones de usuarios”, no puede dejar de pensar que es un mal chiste o un mal sueño.

“Cuando la cuantía de una sanción resulta ridícula e insignificante si es comparada con el beneficio obtenido por la infracción cometida, algo va muy mal en el mecanismo regulatorio”

 

Donde sí que seguro que se echan a reír a carcajadas es en los altos despachos y las salas de juntas de esas mismas compañías eléctricas. Cuando la cuantía de una sanción resulta ridícula e insignificante si es comparada con el beneficio obtenido por la infracción cometida, algo va muy mal en el mecanismo regulatorio. Y eso es lo que les lleva muchos años pasando a las compañías eléctricas, que con las migajas de los recursos que les proporcionan algunas de sus prácticas pagan más que de sobra las sanciones que les acarrea llevarlas a cabo. En la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia deben tener tanta buena voluntad como nula capacidad para persuadir a quienes sancionan para que no sigan cometiendo infracciones. Porque, por lo que se ve, siguen haciéndolo como si nada importase.

“En la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia deben tener tanta buena voluntad como nula capacidad para persuadir a quienes sancionan para que no sigan cometiendo infracciones”

 

Porque otra cosa que debe acarrear una sanción es el incremento de la cuantía con la que se sanciona en la medida en que existe reiteración en la infracción, aunque no da la impresión de que la cifra se incremente mucho, la verdad.

La impresión que dejan informaciones como ésta es que hay mecanismos de supervisión simplemente por el “qué dirán”, para que parezca que se vigila mucho y se sanciona a los “malos” y se protege a los “buenos”. Pero no por una verdadera voluntad de vigilancia de la ley. La CNMC es un organismo que parece inútil y casi es un mal menor.