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Eficiencia Energética

El uso de la energía sigue aumentando las emisiones de CO2 en España, mientras disminuyen en Europa

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Presentación del Informe IPM

Desde el año 2000 las emisiones de CO2 por el uso de la energía crecieron en España un 38% mientras en la UE-15 se redujeron un 12,7%. Este dato se desprende del Informe IPM sobre el Acuerdo de París del pasado año que La Oficina de Javier García Breva presentó la semana pasada en Madrid. En él se esbozan 5 importantes medidas para cumplir el compromiso acordado por España: multiplicar por tres la potencia renovable integrándola en el urbanismo y transporte y dando más competencias a los ayuntamientos; impulsar la rehabilitación energética a escala de ciudad; electrificar el transporte; sustituir la política de regalar derechos de CO2; y establecer un regulador independiente del medioambiente.

Cumplir el Acuerdo de París obliga además a elaborar una nueva regulación eléctrica y ambiental que anteponga los objetivos climáticos a la política económica. El Informe IPM analiza la transcendencia de este acuerdo en la economía con los ejemplos de Estados Unidos, China y Europa para finalizar con España, que se encuentra muy alejada del objetivo al que se ha comprometido. ”La gran diferencia con las cumbres anteriores es la nueva actitud que EEUU y China han escenificado”, afirma García Breva, que añade que “para 2030, el 25% del origen de la energía será renovable en ambos países”. Según el experto, “Europa ha perdido el liderazgo en renovables”, y el caso de España, dentro de ella, es aún más grave, puesto que somos la excepción al estancamiento en las emisiones, sólo logramos que se reduzcan cuando hay decrecimiento de la economía, mientras en el resto del mundo esos dos factores ya se han desvinculado.

“El impacto del cambio climático en España puede suponer una pérdida del 3% de la riqueza nacional”, subraya Javier García Breva

Además, en el caso de España existe una relación directa entre dedicar el 4% del PIB a importar hidrocarburos y el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Como consecuencia, reducir el consumo de combustibles fósiles debe ser el primer objetivo de la política energética. Las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático representan el factor de competitividad más importante para impulsar la economía y el empleo. En caso contrario, “el impacto del cambio climático en España puede suponer una pérdida del 3% de la riqueza nacional”, subraya Javier García Breva, para quien “el modelo energético ha de estar pensado para el consumidor y no para las corporaciones energéticas. Hay que invertir las prioridades para que la sostenibilidad ambiental determine la sostenibilidad económica del sistema energético”.

Participación de Greenpeace y ANPIER

En la presentación del Informe también participaron Mariano González Tejada, responsable de la Campaña de cambio climático y transporte de Greenpeace y Rafael Barrera, director general de ANPIER. El primero de ellos aprovechó para presentar el informe “El transporte en las ciudades: un motor sin freno del cambio climático” en el que se afirma que “el transporte de nuestras ciudades y áreas metropolitanas es responsable del 10% de todas las emisiones de CO2 en España”.

El cambio climático impone nuevos modelos de negocio energético basados en la eficiencia energética y la participación de los consumidores a través del autoconsumo compartido, el almacenamiento, los contadores y redes inteligentes, la rehabilitación a escala de ciudad y el vehículo eléctrico. Es el modelo que describen las directivas europeas de renovables de 2009, eficiencia energética de edificios de 2010 y de eficiencia energética de 2012. “El consumidor como centro de decisión en el sistema energético y la reestructuración de las ciudades desde la sostenibilidad del territorio son los ejes de la estrategia energética para cumplir el Acuerdo de París sobre el cambio climático”, concluye García Breva.