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Entra en vigor el nuevo etiquetado energético para fuentes de iluminación

Desde el pasado 1 de septiembre están en vigor las nuevas etiquetas energéticas para fuentes de iluminación, disponibles ya tanto en tiendas físicas como en venta online. La nueva norma implica que desaparecen las clases energéticas A+, A++ y A+++, y se regresa a una escala de clasificación que va de la A a la G en función del consumo y eficiencia energética de cada producto, eficiencia que es menor a medida que se avanza en letras en la citada escala. Las nuevas etiquetas también incorporarán un código QR exclusivo para que el consumidor pueda acceder, a través de su smartphone, a las características y datos específicos de cada modelo dentro de una nueva base de datos a escala europea denominada EPREL.

 

Este nuevo etiquetado es una modificación de la Comisión Europea para adaptar la clasificación de eficiencia energética a los nuevos métodos de ensayo sobre el consumo de estos aparatos, y que ahora impulsa el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Desde marzo este nuevo etiquetado ya se aplicaba a cinco familias de productos eléctricos (frigoríficos, congeladores y vinotecas, lavadoras y lavasecadoras, lavavajillas y pantallas electrónicas) y ahora se actualiza también para las fuentes de iluminación, en cuyo caso los distribuidores tendrán 14 días hábiles para efectuar el cambio en los productos a la venta.

Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, el 11,75 % del consumo eléctrico de los hogares se destina a iluminación y la iluminación exterior también tiene un peso importante en el consumo eléctrico. En este último caso está en trámites un Real Decreto para aprobar el Reglamento de ahorro y eficiencia energética y reducción de la contaminación lumínica de instalaciones de alumbrado exterior.

Las razones del cambio se sustentan en fomentar el desarrollo tecnológico y ampliar el rango de elección de productos a los consumidores en base a su eficiencia energética.  En los últimos años, los nuevos desarrollos tecnológicos no han encontrado un hueco para diferenciarse adecuadamente dentro de la escala de eficiencia establecida. La nueva clasificación tiene en cuenta la innovación tecnológica en la fabricación de aparatos eléctricos y dejará espacio a los futuros desarrollos tecnológicos en las clases más eficientes (A y B), de manera que los consumidores encontrarán etiquetas cuya mejor puntuación energética sea una B y las más frecuentes serán la de clase D e inferiores.

 

Nuevos métodos de ensayo

Esta nueva clasificación viene determinada por el desarrollo, a nivel europeo, de nuevos métodos de ensayo sobre la eficiencia energética de los aparatos eléctricos. Se trata de los mismos métodos utilizados por los laboratorios y fabricantes en sus ensayos, que incorporan importantes cambios en sus mecanismos de medición para adecuarse de forma más efectiva al uso real que se hace de estos productos en los hogares. De esta forma, no existe una correlación entre la nueva clasificación y la anterior, de modo que un aparato clasificado hasta ahora como A+++ puede pasar a etiquetarse como clase B, C o incluso inferior en función de la aplicación de estas nuevas normas de ensayo.

En los 14 días hábiles siguientes al 1 de septiembre, el consumidor podrá seguir encontrando la etiqueta antigua en algunas fuentes de iluminación. Más allá de esta fecha, y hasta el 31 de mayo de 2022, la etiqueta antigua solo se encontrará en productos discontinuados que no se seguirán produciendo.