Posibles negocios con la recarga eléctrica

Según el Real Decreto que prepara el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y que afectará a la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos, el Ejecutivo podría hacer posible la creación de operadores virtuales para gestionar el acceso a los puntos de recarga.

 

Todo ello para facilitar el acceso a los mismos e impulsar la movilidad eléctrica, al mismo tiempo que se facilita la apertura a nuevos modelos de negocio. En este sentido y tal y como anunciaba el Diario El Economista, tras la celebración de un foro con la vicepresidenta, Teresa Ribera, hace un par de semanas, lo previsto es la creación de tres figuras: el operador del punto de recarga, el operador virtual y el cliente final.

Regulación de cada figura

En el texto que prepara el Gobierno, la primera de ellas se constituye como el sujeto titular de los derechos de explotación de la infraestructura, o lo que es lo mismo, la compañía propietaria del punto de recarga, que debe además asumir determinadas obligaciones focalizadas en prestar su servicio en condiciones de mínimo coste y eficiencia. En el caso del operador virtual habría una empresa proveedora de servicios de movilidad eléctrica, que puede actuar como dinamizador del mercado para prestar servicios de valor añadido al usuario.

En medio quedan numerosos detalles vinculados a la defensa de los derechos del usuario, así como a las obligaciones de los actores del mercado, como es el caso de la presentación de precios de forma clara y transparente, la obligación de disponer de servicios de atención al usuario, así como un sistema de reclamaciones e incidencias, que quedarían pendientes de ser regulados también por el Real Decreto.  Otro aspecto importante a regular tiene que ver con la obligación de que exista un acuerdo de interoperabilidad que asegure la efectiva comunicación entre el operador del punto de recarga y el prestador de servicios de movilidad eléctrica, en el caso de que este último efectúe una labor de intermediario entre el usuario del vehículo eléctrico y la propia infraestructura. En este sentido la recarga puede no estar sujeta a contrato y ser sólo puntual, o también sí puede existir aquél, de tal modo que el usuario establezca un suministro periódico con el prestador de servicios, según un acuerdo también relativo al precio del mismo.