El punto de recarga eléctrica podrá situarse en los terrenos aledaños a la estación de servicio, a una distancia máxima de 300 metros desde la instalación de suministro de combustible o carburante. Así se dispone en la Orden aprobada recientemente por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para regular los procedimientos para determinar las gasolineras cuyos titulares están obligados a instalar infraestructuras de recarga eléctrica, así como sus excepciones.

 

El ministerio ha anunciado también que publicará próximamente una nueva orden para concretar el listado de estaciones de suministro obligadas, más de un millar en todo el territorio nacional y que son, por un lado, las más de doscientas que contaron con ventas superiores a los 10 millones de litros de gasolinas y gasóleos en 2019, que deberán instalar al menos un punto de recarga de potencia igual o superior a 150 kW. Además, por otro lado, todas aquellas con ventas superiores a cinco millones de litros de gasolinas y gasóleos en 2019 tendrán que instalar también al menos un punto de recarga, en este caso de potencia igual o superior a 50 kW. Y por último, también todas aquellas con ventas inferiores a cinco millones de litros, pero que lideren las ventas de las provincias, islas o ciudades autónomas en que se hallen, siempre que no haya gasolineras con ventas superiores a cinco millones de litros. En estos dos últimos grupos hay incluidas más de 800 gasolineras, con lo cual en total suman el más de un millar citado más arriba.

La orden refleja también que serán las comunidades autónomas las responsables de notificar a los titulares de las estaciones de servicio su obligación de instalar al menos uno de estos puntos de recarga para vehículos eléctricos.

 

Instalación de recarga en terrenos aledaños a la gasolinera

El titular de la estación de servicio podrá cumplir la obligación tanto si es el titular del punto recarga como si el titular es un tercero, siempre que el punto se ubique dentro de las instalaciones de suministro de combustible y carburante, o en los terrenos adyacentes, a una distancia máxima de 300 metros.

Hay tres excepciones a la obligación con carácter general: instalaciones que ya dispongan de un punto de recarga con las mismas características al que deban instalar; instalaciones que no puedan cumplir las condiciones técnicas o los requisitos de calidad y seguridad industrial que sean de aplicación; e instalaciones en las que sea inviable ejecutar la acometida eléctrica necesaria para el punto de recarga.

El control del cumplimiento de la obligación recaerá en los órganos competentes en materia de registros de gasolineras de las comunidades autónomas. En caso de infracción se aplicará el régimen sancionador establecido por la Ley 34/1998, del sector de hidrocarburos.