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Agremia refuerza la seguridad cardiovascular de su sede con un nuevo desfibrilador
Agremia, Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía, ha instalado un nuevo Desfibrilador Externo Avanzado (DEA) en su sede social de la calle Antracita. Este equipo se suma al que ya existe en la Escuela Técnica de la asociación madrileña.
A raíz de la instalación del desfibrilador, la asociación recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de fallecimiento en el mundo occidental y, entre ellas, ocupa un lugar destacado la muerte súbita cardiaca, como resultado de una parada cardiaca secundaria debida, principalmente, a la fibrilación ventricular. De hecho, cada año se producen en España unos 70.000 infartos de miocardio – hasta 120.000 – según algunas fuentes, la mayoría de las cuales ocurren fuera del entorno hospitalario, de forma que las probabilidades de reversión de las mismas y, por tanto, de supervivencia del paciente, son directamente proporcionales a la rapidez en la atención que reciba quien la sufre. Según los profesionales sanitarios, desde que una persona entra en situación de parada cardiaca, sus posibilidades de supervivencia sin secuelas neurológicas se reducen aproximadamente un 10 % por cada minuto que pase sin recibir atención, aunque sea básica.
En este sentido, el único tratamiento eficaz contra la fibrilación ventricular es la desfibrilación eléctrica precoz, por lo que la participación de la primera persona interviniente es fundamental para la supervivencia de una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria. Para ello, los desfibriladores externos, de fácil funcionamiento, son idóneos para su utilización por personal no sanitario. El objetivo de Agremia es ofrecer una mayor protección cardiovascular tanto a sus asociados, empleados y alumnos, como en general a todo aquel que acceda a su sede social. La asociación ha formado a parte de su plantilla en RCP básica con DEAs y Primeros Auxilios, en cada uno de sus centros de trabajo, porque la correcta atención a la parada cardiorrespiratoria consiste en la aplicación precoz de una serie de acciones conocidas como “cadena de supervivencia”, que incluye, por este orden, el reconocimiento de la situación y activación del sistema de emergencias sanitarias, el inicio inmediato de las maniobras de soporte vital básico, la desfibrilación eléctrica precoz y la rápida instauración de las técnicas de soporte vital avanzado.
La directora general de Agremia, Inmaculada Peiró señala que “hay que recordar que, en virtud de la normativa vigente en la Comunidad de Madrid, la instalación de este desfibrilador es obligatoria en todos los centros educativos ubicados en nuestra Comunidad”. Además, la medida se encuadra en el marco del Plan Estratégico de Agremia y de las medidas tendentes a seguir trabajando por una organización segura y saludable.
