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Asociaciones de instaladores “radiografían” la actividad del colectivo en tiempos de coronavirus

Presidentes de varias asociaciones de instaladores integradas en la Federación Nacional se reunieron la semana pasada de manera virtual en una nueva edición de Un Café con Fenie, para analizar el estado del sector y su actividad en medio de la emergencia sanitaria y el Estado de Alarma en el que vivimos desde hace dos meses. El confinamiento obligó a que esta edición fuera online, aunque con más participantes que ninguna de las convocatorias presenciales anteriores.

David Lázaro, por parte de Asemiet (Cáceres); Alfred Martínez, del Gremi de Barcelona; Ramiro Bello, presidente de Asinec (A Coruña); Francesc Grau, de Agrisec (Lleida); Javier Ríos, del Gremio de Instaladores de Murcia; Francisco Meije, de Instalectro (Ourense); y Juan Manuel Plata, de AAIE (Granada) fueron los participantes en una jornada que coordinaron el presidente de la Federación, Miguel Ángel Gómez, y el vicepresidente primero, Jaume Fornés, que ejerció como moderador.

La preocupación y la incertidumbre acerca de la crisis sanitaria y económica provocadas por el coronavirus centraron el encuentro, aunque todos coincidieron en que el problema común “afecta de manera diferente en función de la zona geográfica a la que ataque”. En Granada, por ejemplo, según Juan Manuel Plata, los dos grandes motores económicos son el turismo y la construcción y ya se ha sufrido la pérdida de proyectos que estaban en cartera. Plata valoró también como “inadecuadas” y afirmó que los autónomos granadinos apenas se han acogido a los ERTE´s, salvo a las empresas de cinco empleados o más.

En el caso de Galicia, Ramiro Bello y Francisco Meije valoraron que “el escenario real podrá observarse en unos tres meses”, cuando hayan finalizado los proyectos que estaban en curso y empiece a notarse la anulación y carencia de otros nuevos. Y creen que la situación afectará en mayor medida a los trabajadores que a las propias empresas, que no podrán mantener sus “plantillas intactas”.

Javier Ríos destacó la dificultad de las pymes para mantener el requisito de los ERTE´s para mantener el empleo, si se reduce considerablemente la carga de trabajo. Ríos cree que Fenie debe influir para que la Administración “suavice” estos criterios, siempre que se pueda justificar “la incapacidad de mantener empleados”.

Alfred Martínez aseguró que “sí se espera una considerable pérdida de empresas instaladoras y, por ende, una disminución en el número de asociados a las asociaciones de instaladores. La gran especialización y atomización del sector dificultará la capacidad de encontrar nuevos nichos de mercado de las pequeñas empresas, una vez que desaparezcan las obras de nueva construcción”. La falta de entendimiento entre Gobierno y Generalitat dificultan la labor de su colectivo.

Francesc Grau comparte el punto de vista y también las posibles soluciones, como “que la inversión pública sustituya a la privada que se vaya perdiendo”. Y que lo haga como trabajo, por el cual se cotizará y revertirá como un beneficio para toda la población. También cree que debe ser Fenie quien lo traslade al Gobierno. Abogó igualmente porque no se otorguen adjudicaciones “en lote a grandes empresas, porque facilitan el trabajo de la Administración, sino hacer un reparto entre las empresas instaladoras, que permita beneficiarse al colectivo en su totalidad”.