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Las “malas prácticas” de las eléctricas de referencia con los contratos de sus clientes

Las compañías eléctricas se están acostumbrando a recibir reprimendas por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia por sus “malas prácticas” a la hora de firmar nuevos contratos con clientes o alterar las condiciones de aquellos con los que ya cuentan. En los últimos tres años, desde comienzos de 2017, ya han acumulado multas por parte de Competencia por un valor aproximado de 4 millones de euros, sumados en más de dos docenas de sanciones, de las que no se libran habitualmente ninguna de las grandes compañías de referencia, según informa El Independiente. La CNMC ejerce la función de supervisión y vigila sus prácticas a raíz de las denuncias que suelen presentar bien los propios particulares, bien las asociaciones de consumidores. En la mayoría de los casos se refieren a la formalización de contratos sin el consentimiento de aquellos o también el cambio de condiciones sin que los propios clientes sean conscientes de ello.

En concreto, en lo que va de 2020, Competencia ya ha sancionado a Endesa en tres ocasiones por este último comportamiento, en este caso con respecto a un titular de contrato ya fallecido algunos meses antes y, por lo tanto, mediante un consentimiento falso. Entre las tres la compañía acumula un importe de 300.000 euros que, en todo caso, resulta una cantidad pírrica si se tiene en cuenta que los beneficios que se pueden obtener con tal práctica multiplica con mucho el total de la sanción. La CNMC quiere limitar los excesos y crear conciencia en los consumidores, pero se encuentra con la traba que supone la limitación de cuantía en las sanciones, ante la dificultad también para demostrar que los fraudes se realizan de un modo generalizado, a un núcleo masivo de clientes.

Por ello, Competencia también enfoca su estrategia al deterioro de la imagen que supone para las compañías que las sanciones se hagan públicas en medios de comunicación. Dar conocimiento público de estas “malas prácticas” a los consumidores y alertarles sobre los comportamientos fraudulentos es otra de las vías para combatir el problema, así como también recordar periódicamente que determinadas políticas comerciales, como es el caso de la contratación a domicilio, están prohibidas desde hace algún tiempo. O también otras directrices más o menos recientes, como la obligación de distinguir la imagen comercial entre la vertiente de la empresa que ofrece la tarifa regulada de aquella que compite en el mercado liberalizado.

No obstante, las multas se han ido incrementando y el año pasado sumaron sanciones por valor de casi 2 millones de euros, mientras en 2017 habían superado el millón. Y es previsible que en función de las denuncias similares ya recibidas por la CNMC, las sanciones sigan creciendo a lo largo del año.

Por las compañías eléctricas, Endesa gana ampliamente con más de la mitad del total y un importe sumado superior a los 800.000 euros. También Iberdrola ha sido multada en dos ocasiones y Naturgy o EDP, en estos últimos casos con sanciones más cuantiosas de 1,2 millones y 900.000 euros, respectivamente. Del mismo modo también han sido multadas en algunos casos, otras comercializadoras no de referencia, como es el caso de Holaluz o Flip Energía.