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La nueva interconexión eléctrica entre España y Francia duplica el intercambio entre ambos países

En marcha desde el pasado día 5 octubre, la nueva interconexión eléctrica entre España y Francia ha incrementado en su primera semana la capacidad de interconexión hasta los 2.000 megawatios y permitirá duplicarla, siempre que se den condiciones favorables de operación. La línea tiene una longitud de 64,5 kilómetros y une los municipios de Santa Llogaia, cerca de Figueras, en Gerona, con la población de Baixas, próxima a Perpiñán. El trazado es totalmente soterrado mediante una zanja de hormigón, excepto en aquel tramo que cruza los Pirineos, en el que la línea va por el interior de un túnel de 8,5 kilómetros que transcurre paralelo a la línea ferroviaria de alta velocidad.

El proyecto se inició hace ahora 7 años y para las dos entidades encargadas de la red de transporte en cada país, Red Eléctrica de España (REE) y Réseau de Transport d’Électricité (RTE) ha sido un reto tecnológico que simboliza los tres ejes de la política energética europea, especialmente contribuyendo la seguridad del suministro de electricidad en Europa, a la lucha contra el cambio climático y al desarrollo del mercado único europeo de la electricidad. Su puesta en servicio supone un ahorro de un millón de toneladas de CO2 al año, además de ofrecer otras ventajas como garantizar el suministro a las comarcas de Gerona y del Rosellón y también hace posible dotar de la energía necesaria al tren de alta velocidad en el tramo Barcelona-Perpiñán.

Esta nueva interconexión eléctrica entre Francia y España representa la consecución de diferentes hitos tecnológicos en el ámbito mundial, ya que es la primera vez que se realiza una interconexión subterránea de esta longitud a un nivel de potencia de 2.000 megavatios con la última tecnología disponible para el transporte en corriente continua.

El desarrollo tecnológico también ha alcanzado a las estaciones conversoras que se han construido en cada extremo de la línea y que son únicas en el mundo, tanto por su tecnología como por la capacidad de invertir el sentido de los intercambios de energía entre España y Francia en tan solo 50 milisegundos. La inversión en el proyecto ha ascendido a 700 millones de euros, de los cuales 225 millones corresponden a una subvención de la Unión Europea en el marco del programa EEPR (European Energy Programme for Recovery). Además, cuenta con la financiación del Banco Europeo de Inversiones a través de un préstamo de 350 millones de euros concedido a REE y a RTE.