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Fedeme plantea un plan de reactivación para salir de la crisis del COVID - 19

La Federación de Empresarios del Metal de Sevilla ha elaborado un plan de reactivación donde se recogen las medidas que, a juicio de esta organización, deben marcar la estrategia o la hoja de ruta hacia la salida de la crisis económica ocasionada por la pandemia del COVID-19. El documento se sustenta en tres pilares básicos: diálogo social; seguridad jurídica y medidas de reactivación, apartado este último en el que se recoge toda una batería de propuestas en el plano sanitario, laboral, productivo, económico y financiero, encaminadas a la toma de decisiones con antelación, dejando de lado la improvisación de las últimas semanas.

La Federación de Empresarios del Metal ha remitido este documento a representantes políticos del gobierno regional, nacional y de la Unión Europea, con el objetivo de que se tenga en cuenta la colaboración y asesoramiento de esta organización en las materias y decisiones que puedan afectar al futuro de las empresas del sector del Metal

El plan se traza en nombre de las más de 9.000 empresas y 83.000 trabajadores a los que representa, vinculados al Metal en la provincia de Sevilla, y se basa en la experiencia y conocimiento de la propia patronal. Según su gerente, Carlos Jacinto, “si algo nos ha enseñado esta crisis es que hay que dejar de lado la improvisación y actuar por delante de los acontecimientos”.

Diálogo social

En lo que se refiere al diálogo social, el plan propone una interlocución directa y coordinada entre administraciones, partidos políticos, sindicatos, patronales y organizaciones sectoriales, como eje central de un plan global de reestructuración económica y laboral.

Seguridad jurídica

Por lo que se refiere a la seguridad jurídica pone el énfasis en que la certidumbre y la no improvisación en este terreno se convierten en piezas claves para reducir y superar las peores consecuencias de esta crisis en el plano de la actividad empresarial y el empleo.

Medidas de reactivación

En el ámbito de las medidas de reactivación, Fedeme las divide en sanitarias; laborales; productivas-económicas-financieras. En el plano sanitario recalca la necesidad de facilitar test masivos para la detección temprana y la adopción de medidas de freno para la propagación; garantizar el acceso a los EPI´s necesarios para la actividad laboral de las empresas y el apoyo institucional a la configuración de planes de prevención.

En el plano laboral, aboga por la flexibilidad laboral (extensión de los ERTE hasta final de año; fin de la obligatoriedad del mantenimiento del empleo vinculado a ERTE hasta seis meses después del final del estado de alarma; flexibilización de los ERTE simplificando su procedimiento y ampliando causas para su tramitación; permisos retribuidos recuperables, entre otras. También alerta sobre el “importante protagonismo que desde el Gobierno se le está concediendo a los sindicatos”, y añade que “supone la entrada de los sindicatos en empresas, especialmente pymes, que en muchos casos no contaban con representación sindical por decisión propia, lo cual nos preocupa teniendo en cuenta que esto puede ocasionar un cuello de botella importante en este tipo de trámites”.

Otras medidas laborales planteadas son la ampliación de fórmulas como la moratoria y aplazamiento de cotizaciones sociales hasta final de año y extensión a todos los sectores de actividad afectados por esta crisis, la supresión del Régimen Especial de Autónomos (RETA) y el impulso a la Negociación Colectiva.

Finalmente, en el plano económico, contempla medidas vinculadas al aumento de la liquidez de las empresas a través de préstamos participativos; compensaciones por cierre; avales del Estado a través de ICO y políticas de no morosidad, tanto en el sector público como privado; promover la restructuración de la deuda con las entidades financieras. (préstamos a bajo interés y aplazamiento); favorecer la cadena de pagos, evitando así el cierre de empresas intermedias e impagos de estas y ayuda financiera con concesión de préstamos a bajo interés. El plan también establece una estrategia para favorecer el consumo, ayudas a la internacionalización, apoyo a empresas tractoras con riesgos de deslocalización o también para negociar con la UE la flexibilización de las ayudas de Estado para fomentar los diferentes subsectores de la industria española.